Pensamientos

10 de enero de 2020, romance de santa Catalina, patrona de los marineros

viernes 10 enero 2020

Santa Catalina.—I

                              

Por los jardines del cielo—se pasea una zagala, 
vestida de azul y blanco,—igual que la Virgen santa
que un día se apareció—en el Lourdes de la Francia. 
Puestos a buscarle un nombre—Catalina la llamaran. 
Su padre era un perro moro, —su madre, una renegada; 
todos los días del año—el padre azotes le daba,
tanto si estaba de humor—como si le fastidiaba.
—Detenga el brazo, mi padre, —que con Cristo estoy casada
y con marido parejo—ninguno se la jugara;
si Él llegara a saberlo—usted las pasara malas.
—¿Y quién te ha dado permiso—para boda tan extraña?
quiso saber aquel padre—antes de darle más largas.
—Nadie me ha dado permiso—que soy mi dueña y mi ama,
me caso con quien yo quiero—porque me da la real gana,
y si a alguno no le gustas - pues se fastidia y se achanta.
Subióse por las paredes—el moro aquel ante el trágala
y decidió escarmentar—a la hija deslenguada.
Mandó hacer una rueda—de cuchillos erizada,
para pasarla por ella—las veces que hiciera falta,
darle luego cien azotes—y de espinas coronarla
para acabar la faena—en la cruz crucificándola.
Si Jesús era su esposo—igual que Él terminara.
No más la joven muriera—y el espíritu exhalara
que le salió por la boca—cual una paloma blanca,
bajó un ángel celeste—para entregarle la palma
que los mártires merecen—por el ejemplo que daban
y le dijo:—Catalina,—tómala sin decir palabra 
y vente conmigo apriesa—que Jesucristo te llama.
Obedeció Catalina—como una cordera mansa,
que no se pone reparos—a lo que un marido manda.
Y mientras tanto allá abajo—se desató una borrasca
de viento, truenos y rayos—que a todo el mundo asustara;
en el mar los marineros—se van de cabeza al agua
e imploran a Catalina—que es su patrona y su santa.
—¿Qué me das marinerito—porque te saque del agua?
pregunta a uno que a punto—estaba ya de espicharla.
—Mis tres navíos te doy—junto con toda su carga,
y mi mujer que te sirva—y mi hija por esclava.
—No quiero tus tres navíos—ni tu oro ni tu plata;
ni tu mujer que me sirva—ni tu hija por criada:
solo quiero que muriendo—cuerpo me entregues y el alma.
—El alma la entrego a Dios—que se la tengo mandada,
y lo demás que me quede—para  la Virgen santa:
el cuerpo para los peces—que bajo del agua nadan;
los huesos pá 'l campanero—que repica las campanas. 
Si no te gusta el arreglo—pues te jodes y te aguantas.

Santa Catalina—cabellos de oro,
mataste a tu padre—porque era moro.
Santa Catalina,—cabellos de plata,
mataste a tu madre—porque era falsa. 






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