Pensamientos

19 de julio de 2019. La descalificación de la heterosexualidad.

domingo 21 julio 2019

 En los tiempos que corren se nos quiere hacer creer que la homosexualidad es una forma normal de comportamiento sexual, diferente de la heterosexualidad, pero tan buena como ella. Muchos líderes religiosos, funcionarios públicos, educadores, agencias sociales y de salud mental, incluyendo los más altos niveles del gobierno, departamentos de psiquiatría, psicología y clínicas de salud mental defienden ahora un igualitarismo sexual generalizado para que no se los acuse de "antidemocráticos" o "víctimas de prejuicios" si no aceptan ciertas afirmaciones que se les impone a la fuerza. Este cambio drástico en la moral y costumbres sexuales empezó cuando la Asociación Americana de Psiquiatría (1973) decidió quitar la homosexualidad de su lista de dolencias sin atender al saber psicoanalítico probado de la conducta sexual humana. Muchos psiquiatras  creyeron ingenuamente eliminar así un diagnóstico científico fuente de injusticias. En realidad, perjudicó al homosexual y a su familia, ya que les ocultaba la verdad y los disuadía de buscar ayuda. Primero se la quitó de la lista y después se la mostró como estilo de vida alternativo, una institución psicosexual aceptable al mismo nivel que la heterosexualidad. Presuntamente se buscaba proteger al homosexual contra las injusticias y la persecución a que daba lugar la posición precedente y exigir para él iguales derechos que para los demás, pero quitar del manual psiquiátrico la homosexualidad como dolencia era lo mismo que aprobarla por completo y fomentar la aberración sin atender a lo que se sabía de ella y sus consecuencias sociales. Esta acción sigue siendo un preocupante recordatorio de que si no se defiende los principios científicos, se los puede perder - una advertencia esclarecedora de que si despreciamos lo que nos dice la ciencia, corremos el riesgo de caer en las trampas de los diversos intereses políticos y propagar mentiras a un público desprevenido y desinformado, al resto de la profesión médica y a las ciencias del comportamiento. Esta decisión tuvo devastadoras consecuencias clínicas. Mediante conferencias, reuniones y publicaciones, tanto procedentes de la asociación psiquiátrica como de otras fuentes, se hizo callar a los que preferían seguir considerando la homosexualidad como una enfermedad. Se usó a los partidos políticos y los líderes religiosos para reforzar el silencio. Se influyó igualmente en la prensa y demás medios de comunicación; ahora la televisión y el cine presentan la homosexualidad como un estilo de vida alternativo y censuran las películas que podrían mostrarla como un trastorno. La educación sexual homosexual ha entrado en las escuelas y colegios y los activistas pro-gay - homosexuales o no – insisten en hacernos creer que su forma de vida es tan "normal como respirar " e intimidan a otros que no lo aceptan. Ninguna otra sociedad se hubiera atrevido ni a pensar en lo que este movimiento ha logrado: alterar el código básico y el concepto de vida y biología según el cual los hombres y las mujeres se aparean normalmente con los del sexo opuesto y no entre sí. Este sinsentido psiquiátrico y la imprudencia social causan muchas tragedias individuales, ya que quienes se desinteresan de sus roles sexuales apropiados confunden a los más jóvenes de las generaciones futuras. Si los padres distorsionan la masculinidad o feminidad de sus hijos, la perturbación de la identidad de género irá a más y aumentarán las verdaderas desviaciones homosexuales. 






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