Pensamientos

29 de agosto de 2019, Hermes, el mensajero indescifrable (termina).

viernes 20 septiembre 2019

Ni hablar, le responde esta vez el niño. Obviamente, Hermes ya ha aprendido a negociar, por mi flauta quiero mucho más que un cayado, aunque sea de oro, sólo aceptaría el trato con la condición de que me enseñes a predecir el futuro. Imposible, responde Apolo, y en realidad, por muy dios que sea, Apolo no puede transmitir sus poderes, se los han dado las Tries, esas mujeres abejas que viven en el templo de Delfos, son ellas y sólo ellas quienes quizá podrían enseñar a su hermano ese don. Que por eso no quede, responde Hermes, iré a ver a las mujeres abejas. Parte para Delfos, y allí, en el corazón del santuario sagrado de Apolo, Hermes completó su educación. Hermes se convirtió en un dios verdadero cuando Zeus lo convocó al Olimpo. Tan pronto llega, el amo del Olimpo lo elogia, lo encuentra ingenioso, elocuente, persuasivo, por lo que Hermes aprovecha la oportunidad y pide algo a su padre, quiere convertirse en el dios responsable de la seguridad de las propiedades divinas del Olimpo, a cambio de lo cual se compromete a no decir mentiras nunca más, pero añade que no está muy seguro de que siempre sea capaz de decir la verdad. Zeus sonríe y acepta. Luego le entrega un palo mágico alrededor del cual se enroscan dos serpientes que representan la oposición entre la vida y la muerte, el Olimpo y el infierno. Es el antepasado del caduceo. Luego añade a su panoplia un sombrero redondo con bordes anchos para protegerlo de la lluvia durante sus misiones, y sandalias con alas de oro capaces de transportarlo con la velocidad del viento. Hermes está listo, Zeus lo nombra su enlace entre hombres y dioses. Por lo tanto, lo convierte en el único mensajero acreditado ante el gran Hades, el señor del inframundo. Hermes se convierte en el acompañante de las almas, y contra todo pronóstico aborda esta tarea con un celo incomparable. Día tras día lo vemos escoltar amablemente a los muertos a través del inframundo y acompañarlos a donde nadie se atreve a aventurarse. Pero eso no es todo, el joven dios también tendría la función de promover el comercio y asegurar la libre circulación de viajeros en todas los caminos del mundo. Hermes ayuda a comerciantes y hombres dee negocios, les enseña a vender al mejor precio, no duda en prestarles un poco de su elocuencia, lo que les permite vender cualquier cosa, aun la más absurda, y salir bien parados de cualquier situación. A menudo los argumentos de Hermes son de mala fe, él mismo lo reconoce, pero lo que importa no es tanto decir la verdad como dar por el palo a quien lo escucha. Hermes se pone a disposición de Zeus, ¿qué no haría para complacer a su padre? En muchas ocasiones es él quien lo ayuda a evitar las trampas de la posesiva Hera, cuando ataca a las amantes de su marido infiel o a sus muchos hijos ilegítimos. Así es él quien recoge al joven Dionisio del vientre de Sémele en el momentto de su nacimiento y más tarde, cuando París, príncipe troyano, deberá decidir quien es la más bella de las tres, Hera, Atenea y Afrodita, sigue siendo Hermes quien, por orden de Zeus, llevará a las diosas a su presencia. Lo vimos, cuando sólo era un bebé, Hermes ya ideó muchos trucos, y hoy el corazón de Zeus late apasionado por la hermosa Alcmene, esposa de Anfitrión. Pero la fidelidad de Alcmene es su principal virtud. No dejes que eso te detenga. Con la complicidad de Hermes, Zeus asume la apariencia de Anfitrión y mientras se desliza en el lecho de Alcmene, Hermes ordena al sol que se apague y no se levante al día siguiente. Así, la inocente Alcmena pasa sin saberlo tres días enteros en los brazos de su supuesto marido. Pasado un tiempo, Zeus llama a su hijo al rescate otra vez, tiene una nueva amante, Io, pero Hera, su esposa, ha convertido a la infeliz Io en una vaquilla y la hecho cautiva de un gigante, Argos. A petición de Zeus, Hermes se presenta ante el gigante. Este gigante no tiene dos ojos, sino cien. A Hermes no le faltan estratagemas, logra hacerlo dormir contándole historias, historias interminables, historias para dormir de pie. Y una vez seguro de que todos los ojos del gigante están cerrados, le corta la cabeza. Muy rápidamente la reputación de Hermes se extendió por toda Grecia, vemos que aparece en los caminos en forma de bolardos, bolardos de piedra llamados hermes con un busto del dios en el exytremo superior, indican la dirección a tomar, así como el nombre del lugar. Hermes, un mensajero incansable, se entromete en todo e interfiere en todas las áreas. Los atletas, que lo consideran el inventor de las carreras, le rinden homenaje, los pastores, guardando en su memoria sus travesuras juveniles, lo convierten en el protector de sus rebaños, porque es mejor confiar la custodia de las bestias a un dios ladrón que ser robados por él. Pero si voluntariamente hace un favor a los dioses, nunca es su esclavo, es demasiado orgulloso, demasiado libre y demasiado jugador para eso. En el Olimpo cae bien, divierte a los dioses pero a veeces se pasa. Siempre bromista, roba a Eros, el dios del amor, su arco y sus flechas, roba el tridente de Poseidón, el cetro de Zeus, las tenazas de Hefesto e incluso el cinturón mágico de Afrodita, el cinturón que inspira a todos, mortales e inmortales, el deseo por ella. ¿Cómo resistirse a Afrodita? Estamos en Lemnos. La diosa de la belleza está casada con el dios herrero, Hefesto, este último, habiendo descubierto que ella lo estaba engañando, logró atraparla a ella y a su amante, Ares, en una red de mallas de bronce. Ha convocado a todas las deidades del Olimpo para que vean el adulterio. Hermes está entre ellos, como todos, es seducido por la belleza de la diosa y dice a su vecino que habría tomado el lugar de Ares a pesar de la red. Afrodita lo oyó. Halagada, antes de huir del Olimpo, se ofrece a él toda una noche y de su abrazo nacerá un ser bisexual, ni hombre ni mujer, hermafrodita. Hermafrodita no es un hombre ni una mujer, es ambos. Por desgracia, su naturaleza le prohibirá cualquier forma de amor mutuo. Más tarde Hermes sedujo a la hija de la princesa Driope y juntos tendrían al dios Pan, mitad cabra, mitad hombre, un dios tan feo que su niñera huyó cuando lo vio. Agente secreto, diplomático, mujeriego, jugador, ladrón, canalla universal, naturalmente este dios es uno de los que los mortales más aprecian, puede ayudar a los hombres como puede engañarlos, nunca se sabe si tiene la intención de engañarnos o de ayudarnos. Hermes es el mensajero de los dioses pero ¿quién será capaz de interpretar sus verdaderas intenciones?. Este dios, que tiene como emblema dos serpientes entrelazadas, este dios que une la verdad y las mentiras, los infiernos y el Olimpo, este dios es, por definición, hermético. Es el mensajero indescifrable.






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