Pensamientos

2 de Agosto de 2019, Zeus conquista el poder. (Sigue).

miércoles 07 agosto 2019

  Vencido Urano, Cronos toma el mando. Y se apresura a desposar a su hermana Rea. Se podría pensar que la paz va a reinar, pero es bien sabido que, alcanzada la cima, los príncipes no soportan que nadie los desaloje. Gaia dice a Cronos que un día uno de sus hijos le robará el trono. Cronos empieza entonces a devorarlos a todos tan pronto como Rea los da a luz. Desesperada, la infeliz diosa no tiene más remedio que intentar escapar de la locura asesina de su marido. Embarazada otra vez, decide ocultarse. Hace bien, porque el niño que lleva en el vientre no se parece en nada a los demás. Es Zeus. Ni pensar en que lo asesinen. De modo que Rea huye. Llega a una isla, Creta, donde da a luz en el más absoluto secreto. Tras confiar el niño a las ninfas, las deidades que personifican las fuerzas vivas de la naturaleza, vuelve con su marido. Cronos sabe que Rea estaba embarazada y espera que le presente su recién nacido. Rea lo tiene todo planeado. Le ofrece una piedra envuelta en pañales. Aparentemente el glotón Titán no ve nada extraño y la devora. ¿Cómo podría sospechar que allá en Creta, en el monte Ida, está un hijo que vengará a su madre y liberará a sus hermanos tras despojarlo a él de sus honores y gobernar en su lugar sobre los inmortales? En las montañas cretenses Zeus crece bajo la mirada protectora de su abuela, Gaia, la Madre Tierra, y las ninfas. Se alimenta de la ambrosía y el néctar que le traen palomas y águilas. Le gustan las delicadas rayas de miel que las abejas fabrican a propósito para él. Bebe la leche de la cabra madre Amaltea. Una vez convertido en el amo del universo, Zeus no olvidará a su benefactora. La subirá a las estrellas y la convertirá en la constelación de Capricornio, no sin antes quitarle uno de los cuernos y dárselo a una de las ninfas que lo criaron: el famoso cuerno de la abundancia, que nunca se vacía de lo que su dueño desea beber y  comer. Pero por el momento, el peligro acecha. Al fin Cronos descubre que su esposa lo ha engañado. Sale en busca del hijo que se ha librado de su obsesión enfermiza. Sabe que le va el trono en ello. Cava, levanta montañas y bosques, examina los mares, pero no encuentra nada. Y por una buena razón, la cuna del pequeño Zeus está escondida en una cueva del Monte Ida y frente a la entrada montan guardia unas criaturas extrañas. ¿Quiénes son? Los Curetes, demonios turbulentos. Se les ordena bailar danzas guerreras y chocar sus lanzas y escudos para cubrir los vagidos del joven dios que su padre no debe oír. Pasan los años, Zeus crece y cuanto más crece, más piensa en vengarse de ese padre indigno cuyas terribles acciones le ha contado su madre. Ya adulto, Zeus conoce a Métis, una oceánida, una ninfa marina, la hija del Titán Océano y de Thetis. Métis es la diosa de la prudencia, pero también la diosa de la astucia. El joven Zeus decide seducirla y lo consigue sin dificultad. Naturalmente, le confiesa sus orígenes, su deseo de hacer pagar a su padre los crímenes que cometió y liberar a sus hermanos y hermanas encerrados en el vientre de Cronos. ¿Cómo hacerlo? Métis le sugiere la solución: dándole a beber un purgante, un preparado que lo hará vomitar. Para disfrazar el sabor, añade Métis, lo mezclas con miel. Es una gran idea. Pero ¿dónde encontrar una bebida así? Métis sonríe. ¿Por qué no se lo preguntas a tu madre? Ella lo sabrá. Zeus va a Rea y le expone el proyecto. Rea aplaude la estratagema. Ella prepara la droga y la entrega a su hijo tras introducirlo en la corte de Cronos como copero, el joven encargado de servir de beber a los dioses. Una vez ante su padre, Zeus le entrega la copa. Cronos, que no sospecha nada, la acepta. Pero tan pronto como toma el bebedizo, empieza vomitando la piedra, la famosa piedra envuelta en pañales, y luego regurgita uno por uno todos los niños que Rea había traído al mundo. Furioso de verse engañado y decidido a conservar el trono, Cronos decide degollar a su hijo. Los Titanes se unen a él, mientras que los hermanos y hermanas de Zeus, los hijos de Rea, se alistan espontáneamente en su campo, en el Olimpo. Seis olímpicos contra 12 titanes. La terrible guerra puede comenzar. Se la llamará la Titanomaquia y durará varios siglos. (Continuará)






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