El aborto de Gallardón

sábado 16 agosto 2014

 Gallardón está equivocado. Su ley es inútil. Las mujeres seguirán abortando a placer. Las pobres, igual que antes, clandestinamente y con agujas de calcetar. Las ricas, yendo a abortar a otros lugares. Una ley inútil es una ley mala. Promulgar una ley de que se sabe de antemano que será desobedecida, es un error. Gallardón ha cometido un error.

Pero las mujeres que se echan a la calle para manifestarse en contra de la ley de Gallardón también se equivocan. Predomina el argumento "el cuerpo es mio" y como es mío lo anoto en el Registro de la Propiedad. Es un argumento falso y una necedad. El niño que está viniendo al mundo no es una parte de tu cuerpo. El niño es un sujeto con todas las de la ley. Desde el primer momento de la concepción, el niño es ya una persona separada de su madre. El niño que está por nacer no es como el pelo o las uñas, que la madre se corta y echa a la basura. Ese niño no es el cuerpo de la madre. Por eso decir mi cuerpo me pertenece es un error, una falsedad. Ni el niño forma parte de tu cuerpo, ni el cuerpo te pertenece, como si el cuerpo fuera una cosa y tú otra distinta que eres su dueña. No hay dos, el cuerpo y tú. Solo hay uno: el cuerpo. Si lo que llamas tu cuerpo no lo quisiera, no habría eso que llamas yo. Cuando el cuerpo se niega, tú desapareces.

Por otro lado, ¿qué madre futura será una mujer que no vacila en reivindicar su supuesto derecho a deshacerse de su hijo? No quisiera yo ser hijo de tales madres.

Al reivindicar el aborto libre las mujeres modernas están reivindicando el derecho a deshacerse de sus hijos. Igual que en los peores tiempos de la barbarie.

Vale la pena al respecto leer los libros de Cerinto publicados en Amazon.es: Los hijos no cuentan y Amor de padre y madre.

Cerinto dice esto mismo que digo yo aquí, pero más literariamente.

 

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