El dolor por los héroes

domingo 09 noviembre 2008

Conocí a un teniente de la División Azul. Estuvo en el frente de Leningrado. Cuando las cosas empezaron a ponérseles feas, su ordenanza lo salvó de morir congelado. De vuelta en España, no hablaba mucho de aquella experiencia, pero cuando lo hacía, repetía una y otra vez pensativo: fue un infierno, fue un infierno, fue un infierno. No tardó en morir, apenas comenzada la treintena. Esta mañana, la ministro Carme Chacón, grave tras las gafas el femenino rostro, se dolía de que allá, en Afganistán, haya muerto un soldado. Expresaba a los parientes las condolencias. Expresaba al país el luto de todos. Se trataba de un luto nacional, un duelo de la nación, del conjunto de todos los españoles. Y me acordé del teniente. Él había vivido un infierno y no lo olvidaba. Pero en la Leningrado asediada durante tres años murieron de hambre y de frío 2 millones de rusos. Fue su particular infierno, un infierno, un infierno. Un doble infierno, un infierno por partida doble, el nuestro y el suyo. Sin embargo nos condolemos de 'nuestro' infierno y ni por un momento pensamos en 'su' infierno, el infierno 'de ellos'. En las guerras morimos nosotros y mueren ellos. Morimos los patriotas y mueren los enemigos. Para ellos y para nosotros la guerra es la misma. Ellos lloran a sus muertos y gimen de dolor ante su vida atroz. Nosotros lloramos a nuestros muertos y gemimos ante nuestra suerte aciaga. No hay diferencia. Mas nuestra ministra -y nosotros con ella- lamenta las bajas de aquí y ni por un momento piensa -ni pensamos nosotros- en las bajas de allá. El dolor de la familia de nuestro soldado, el dolor de la familia del suicida que lo mató. Pese a que nosotros estamos allí en 'misión de paz' y los matamos a ellos, ellos defienden su patria y nos matan. Nosotros defendimos la nuestra, nuestra Patria, frente a los soldados de Napoleón y los acuchillamos sin piedad. El dolor y el sufrimiento no son cosa unilateral. Nada cambiará mientras no lamentemos por igual nuestras bajas y sus bajas, nuestro dolor y su dolor, nuestro infierno y su infierno. 

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