Pensamientos

EL LHC

miércoles 24 septiembre 2008

Los cosmólogos y los físicos teóricos no acaban de dar con la famosa teoría GUT o Teoría del Todo que con afán andan buscando. Y no lo conseguirán hasta que hayan arrinconado y sustituido por otra más conforme a la realidad la visión de que el universo consiste en objetos individuales. No. Se deberá renunciar a la tan acariciada visión analítica, cómoda por fundada en el divide y vencerás, y pasarse a una sintética. Filosóficamente hablando, la verdad es Parménides, el todo y la unidad; el error es Demócrito, la verdad es las partes; pero la gran mayoría se resiste a aceptarlo. Habría que replantearse la imagen clásica del mundo, cosa que tal vez por pereza y costumbre no se quiere aceptar. En el nivel más profundo, no existen los objetos individuales; la realidad es un único objeto global. Por de pronto y por no citar el ya tan manido ejemplo de la doble rendija, apoya este punto de vista un fenómeno ya comprobado y considerado 'inexplicable'. Cierto, inexplicable desde el punto de vista corriente; pero explicable si se lo reemplaza por el que aquí propongo. Se trata del 'cuanlazamiento', como lo llama Penrose, o del 'entrelazamiento', como lo llaman casi todos los demás. Se trata de que dos partículas de origen común reaccionan al unísono por muy separadas que estén una de otra. Dan la impresión de no ser dos, sino sólo una. En el plano subatómico, el cuanlazamiento se da; se lo ha comprobado; pero en el plano macroscópico de la vida ordinaria, en general pasa desapercibido. Aceptando esta teoría de que todo es uno, se aclararía también un montón de intrigantes perplejidades que derivan del hecho de considerar formada de partículas individuales la realidad. Los físicos están aquí empantanados. No acaban de explicar satisfactoriamente los fenómenos, pero no quieren renunciar de ningún modo a la imagen de partículas. Pues bien, la dificultad desaparecería si se viese las partículas como aspectos temporales de un substrato común. En otros términos, las partículas como condensaciones pasajeras de un campo uniforme de Higgs. En segundo plano dijéramos existiría sólo un campo de Higgs, el todo único al que me refiero, y según las condiciones concretas de cada experimento, se producirían en él condensaciones variadas que serían las variadas partículas; en este escenario se vería un protón, en otro, el electrón, en un tercero el neutrón y así sucesivamente. Una analogía sería la del océano y sus olas. O la de una masa hirviente de betún. Como realidad última existe el océano, la masa, en tanto que dependiendo del viento y demás circunstancias veríamos las olas concretas, las concretas burbujas. Las olas, las burbujas, serían las manifestaciones pasajeras e individuales del substrato común. Bien; se espera que el LHC ginebrino, el Gran Colisionador de Hadrones, mostrará al menos que el campo de Higgs tiene sentido. Por algo se empieza.






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