El nacionalismo

domingo 17 agosto 2014

 El corazón del nacionalismo es el odio; el nacionalismo nace de la potencia expansiva centrífuga del odio.
Esta frase que alguien pronunció poco antes de estallar la Primera Guerra Mundial es aplicable en la actualidad a todos los nacionalismos, el nuestro gallego entre otros semejantes de la geografía peninsular.
Y esto sugiere una pregunta: ¿quienes se benefician alimentando el odio de los ciudadanos? 
El odio está latente en todos nosotros como consecuencia de los malos tratos que recibimos de nuestros padres y profesores durante la infancia. Los malos tratos que todos hemos padecido en nuestros primeros años de vida engendra en nosotros un odio impotente que más tarde, ya adultos, descargaremos sobre víctimas inocentes. Los malos tratos; basta fijarse en lo que continuamente pasa a nuestro lado como la cosa más natural del mundo: los pescozones, gritos y órdenes que muchos padres y profesores descargan sobre sus hijos y alumnos. El odio: ¿qué cosa más natural y patriótica que odiar a los que no comulgan con nuestras ideas nacionalistas? ¿Acaso no es una virtud el patriotismo, la defensa de unas raíces supuestamente ancestrales, la afirmación de una identidad?
Luis Meana, en su artículo de hoy titulado La Guerra de las Élites, a propósito de la Gran Guerra, lo deja bien claro. La responsabilidad de aquel ideal Nacionalista alemán en la tragedia que siguió.  

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